El agua es el principal componente del cuerpo humano, constituye entre el 50 y el 70% del peso corporal y su renovación es imprescindible para la salud.
Ingerir la cantidad
adecuada de líquido diario, además de saciar la sed, mejora la hidratación, regula el buen
funcionamiento de las células, favorece el transporte de nutrientes, elimina
toxinas y mantiene la temperatura corporal.
El ser humano puede
estar varias semanas sin comer, pero sólo unos pocos días sin beber. El líquido es base de nuestra vida, por eso el balance hídrico debe ser equilibrado.
Es decir, la cantidad de líquido que entra en el cuerpo debe ser la misma
cantidad que se elimina.
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La hidratación es esencial para nuestro organismo porque
cumple una función vital. Pero investigaciones recientes como el Estudio
Sociológico Hydra, elaborado por el Observatorio de Hidratación y Salud
(OHS), revelan que la mitad de los españoles ingieren menos líquido del que
necesitan para mantener una hidratación óptima.
Nuestra sociedad no está concienciada
de la importancia de recuperar los líquidos que se pierden a lo largo del día mediante
el sudor, la orina, la respiración o las heces y, además, desconocen los
riesgos de la deshidratación. Así lo confirman los datos del Estudio Hydra,
los encuestados declaran no beber hasta que no sienten sed.
La sed es un indicativo traicionero de las necesidades hídricas del cuerpo
porque aparece de forma tardía cuando ya existe cierto grado de
deshidratación. Cuando las células pierden agua, comienzan a contraerse y
mandan un estímulo al cerebro que activará la sensación de sed.
Los expertos recomiendan beber antes de tener sed porque cuando surge esta
sensación es porque nuestro cuerpo ya ha perdido un 1% de líquidos, si no se
hace caso a esta alerta y se llega hasta el 5% se puede producir una
aceleración del ritmo cardíaco, apatía, vómitos, debilidad y calambres
musculares, que pueden tener peores repercusiones, si no se controlan
adecuadamente.
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Cada persona tiene
unas necesidades específicas de
hidratación. Los requerimientos de reposición para compensar el gasto
diario dependen de múltiples factores como la edad, el sexo, el metabolismo
de cada persona, las condiciones ambientales, el nivel de actividad física...
En condiciones ambientales normales y sin práctica deportiva, los expertos
aconsejan ingerir
aproximadamente dos litros de líquido diarios para las mujeres y
casi tres, en hombres.
El modo más directo de reponer el agua que necesita el cuerpo es a través de
la ingesta de líquido pero no es la única. Alimentos tales como la verdura y
la fruta, contienen gran cantidad de agua que completa la hidratación.
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